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lunes, julio 03, 2006

EL JUICIO FINAL….

La mañana fría como siempre…Los protagonistas de la jornada aguardaban afuera, mientras se les daba la orden de seguir...Caras en las que se reflejaban diferentes sentimientos y con miradas atónitas, esperaban afuera del Juzgado, el tercer día de audiencia del juicio en contra de Alberto Santofimio Botero.

Una hilera de periodistas esperaba para seguir uno a uno los sucesos…En ellos, el afán por buscar el mejor puesto para informar acertadamente, distinta situación a la de los familiares de los implicados, quienes aguardan hasta el último minuto del juicio para conocer quiénes son culpables o inocentes.

Adentro, en el cuarto piso en una sala relativamente pequeña se ubican los testigos, el juez y los abogados, mientras que al frente Alberto Santofimio Botero, el hombre célebre en alguna ocasión por sus discursos…El hijo de Coello (Tolima), e infortunadamente, quien sería el autor intelectual de los magnicidios de dos de los hombres más célebres que tuvo el país en la penosa década de los 80: Rodrigo Lara Bonilla y Luis Carlos Galán Sarmiento.

Detrás de Alberto Santofimio…Juan Manuel Galán, doña Gloria pachón, a quienes aún, 17 años después se les observa en el rostro la inmensa tristeza por la muerte trágica del líder liberal. Dos imágenes: la madre y el hijo, que el país no olvida y que se hacen evidentes cada vez que se habla de Luis Carlos Galán.

Lo que impresiona en este momento, y en pleno desarrollo de la audiencia es ver las miradas que se cruzan entre Juan Manuel Galán y Alberto Santofimio…En ellas se percibe un odio que ninguno de los disimula…En los ojos de Juan Manuel Galán se asoma por instantes la desesperanza y la impotencia, en los de Alberto Santofimio hay confusión.

Las dos miradas parece que quisieran hablar…Es cierto, dicen que los ojos son el lenguaje del alma…Mientras en la de Juan Manuel Galán hay tristeza, en la de Santofimio se refleja una especie de cinismo y vergüenza…

En un lado, la víctima, al otro lado, el victimario o tal vez el culpable, que por instantes deja que su mirada se desvanezca, mientras que la de Juan Manuel Galán, se mantiene fija sobre el ser que mentalizó la muerte de su padre.

Pero ahí no acaba todo, en el estrado, solo dos lugares separan a dos jóvenes, a Emilio, el hijo del acusado y a Juan Manuel Galán. Y en esta ocasión las miradas ni siquiera se cruzan.

La audiencia que se le sigue a Alberto Santofimio Botero ha dado mucho de que hablar, es uno de los juicios más trascendentales de los últimos tiempos, y donde poco a poco los sucesos empiezan aclararse…

Pero lo doloroso en este caso es tener que revivir esa época nefasta para el país y con mayor razón para las víctimas de las balas asesinas que salieron de las mentes enfermas de personas como Pablo Escobar Gaviria y toda la red que tenía a su mando.

Los días pasan y la sentencia se acerca…Que en este caso la justicia sea justa y que aún 17 años después se esclarezcan los crímenes que aún le provocan lágrimas al país…