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viernes, septiembre 08, 2006

¿EN MANOS DE QUIEN ESTAMOS?

El atentado contra una patrulla del Ejército que le costó la vida un trabajador de la calle y heridas a diez policías, el 31 de julio, en el barrio 12 de Octubre, al suroccidente de la ciudad, causó en su momento rechazo y condena por parte de la ciudadanía y de los organismos de seguridad.

Dos meses después, el país se sorprendió más con la primcicia del diario El Tiempo, al conocerse, que fue una trampa montada por los propios oficiales, para demostrar ellos mismos, fidelidad en la política de seguridad que ha sido la bandera del presidente Álvaro Uribe.

Un capitán y un teniente serían los protagonistas de esta historia que una vez más manchan la imagen de un Ejército que pregona ética e igualdad, pero que al interior de esta Institución, la realidad es otra

Al parecer los atentados se hicieron con el ánimo que los oficiales cobraran la recompensa que ofreció el Gobierno Nacional.

Con este hecho, ya son muchos los sucesos donde el Ejército se ha visto involucrado, y donde la ciudadanía siempre exigirá una explicación y no excusas por parte de los altos mandos.

El montaje engañó a todo un país, pero lo más grave fue que le cobró la vida a una persona inocente que en esos momentos se movilizaba por el sector…Qué tal que los soldados que iban en el camión hubieran perdido la vida…

Las investigaciones seguirán su curso normal, el país tal vez, tendrán que seguir creyendo en el Ejército, mientras sus integrantes siguen recibiendo condecoraciones y honores, por las labores realizadas….

Y este proceder del Ejército deja un interrogante….¿En manos de quien estamos…?

domingo, septiembre 03, 2006

EL SHOW DE LA CEJA

Hace pocos días una noticia dejó en vilo al país, se trataba de la supuesta entrega de los líderes de las Auc, que bajo el término de “conducción” , fueron llegando muy en orden a la antigua sede de Prosocial, en La Ceja, Antioquia.

Más de 12 ó 13 líderes paramilitares encontraron eco en el gobierno para su supuesto reintegro, y sometimiento a la Ley de Justicia y Paz, aprobada recientemente por el Gobierno de Álvaro Uribe.

Con la entrega de estos jefes de las Auc quedaría desmontada toda la estructura que en años anteriores atemorizó al país, y que causó grandes masacres en diferentes puntos de la geografía nacional, pero que hoy, gracias a una Ley, parecen estar exentos y esas acciones armadas en el olvido.

Los paramilitares que se encargaron de sembrar el terror hoy se presentan ante el país con la intención de lograr buenas acciones, y muy seguramente lo lograrán, pues así sucedió hace unos años con el M-19.

El Gobierno acondicionó la antigua sede de Prosocial para instalar allí a los jefes desmovilizados, con todas las comodidades y mientras esto sucede, en los lugares más apartados de Colombia, los desplazados huyen de la violencia, la misma que los antiguos paramilitares causaron.

Y mientras el Gobierno discute con estos jefes los beneficios de la Ley de Justicia y Paz, los desplazados piden a gritos sólo un poco de atención, pero las acciones parecen centrarse en otros frentes.